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viernes, 3 de diciembre de 2010

RANCIA ESPAÑA, RANCIA UNED

Hace ya unas semanas vengo reclamando a las tres bibliotecas de la UNED de la provincia de Barcelona (Santa Coloma, Terrassa y Barcelona) los 3 libros básicos correspondientes a dos asignaturas. Son obligatorios y has sido escritos por los mismos equipos docentes titulares de las materias. No existen ejemplares de los mismos, las bibliotecas de la Uned se hunden en la desesperación y los alumnos se ven obligados a comprar dichos libros ante la imposibilidad de tomarlos prestados en las bibliotecas. Otro negocio, como el de las escuelas concertadas o el de los gobiernos que negocian con los paises que no cumplen los Derechos Humanos. Más farsa y más mentira del despilfarro.
Dejo escrita la última misiva, enviada a la Vice-Decana de la Facultad de Educación, en respuesta a la suya, por la que me comunicaba que la universidad, no siendo obligatiora, tampoco era gratuita. Así mismo, me daba información de la solicitud de becas (FUERA DE PLAZO) por si en un futuro me quisera acoger a los "beneficios", ya que en la actualidad no puedo adquirir los libros cuyo importe asciende a unos 400 €, entre una asignatura y otra, además de la matrícula. Doy por supuesto que sabéis que el tráfico de fotocopias (se compran por todo el pais) está al orden del día, pero de éstos ejemplares aún no se ha copiado nada.

@edu.uned.esSubject: RE: CARENCIA DE LIBROS BASICOSDate: Tue, 30 Nov 2010 20:54:45 +0000

Sra. González,

Lamento profundamente la respuesta que he recibido de su parte. Efectivamente, la enseñanza universitaria no es obligatoria, pero el apoyo público a la educación superior sigue siendo esencial para asegurar la consecución equilibrada de los objetivos educativos y sociales. Debo recordarle que estamos hablando de una Universidad pública, muy diferente al concepto de su contraria, la universidad "privada".

Algunas de las funciones esenciales de las bibliotecas y centros de documentación científica de titularidad pública, reconocidas por la UNESCO y la IFLA (en español: Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecas y Bibliotecarios), son garantizar a los ciudadanos el acceso a todo tipo de información de la comunidad, a las ideas y a las obras de creación, sirviendo como puerta de acceso al conocimiento, el pensamiento y la cultura, o contribuir al desarrollo y el mantenimiento de la libertad intelectual.

Las bibliotecas son servicios públicos cuya finalidad es la de satisfacer un derecho elemental del ciudadano, reconocido en el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948: proporcionar acceso libre y sin barreras a toda la información y a todo el conocimiento humano. En consecuencia, y en vista de las circunstancias que rodean la gestión de redacción, publicación y posterior política de adquisiciones de las bibliografías básicas redactadas por los docentes de la Uned, dista mucho de lo que se “proclama” en las declaraciones en favor del desarrollo de la persona, tanto social como educacional.

Una de las exigencias del Decanato y los Departamentos consiste en que el profesorado ponga a disponibilidad del alumno el manual básico y una Guía de estudio para orientar a sus alumnos. Le recuerdo que este año, la mayoría de alumnos no hemos podido acceder a las plataformas virtuales ni a las guías hasta finales del mes de octubre, habiéndonos matriculado durante en el mes de septiembre. El motivo no ha ido más allá de la gestión en el sistema informático. O eso nos han hecho creer. Es decir, algo completamente ajeno a nuestra persona. Y concretando, la asignatura de Comunicación Educativa, no se actualizó el programa del curso, constando el 2007, hasta la primera semana de noviembre de 2010. Por añadidura, se modificaron los textos básicos, lógicamente, publicándose a mediados de noviembre. Se encontraban disponibles en las editoras y, más tarde, en las librerías. Así que, como comprenderá, no hemos podido tomar ninguna decisión al respecto de la programación de nuestro estudio ni al de la adquisición o préstamo de bibliografía básica de dicha asignatura, pues dicha programación no ha obrado en nuestro poder y los libros han sufrido la misma suerte.

Obviamente, no estoy reclamando la existencia de tantos ejemplares como estudiantes hay matriculados, pero, señora, es inadmisible que en tres bibliotecas de Barcelona exista un único ejemplar de El Educador en Acción y otro de La construcción de la Realidad en los Medios de Comunicación, por poner un ejemplo. ¿Me puede ud decir cuántos alumnos hay matriculados en los Centros de Santa Coloma y Terrassa y cuál es el número mínimo de ejemplares de cada una de las materias a impartir que la biblioteca debe tener en reserva de préstamos de cada una de las asignaturas? Habrá una normativa, al respecto. Supongo, que debe existir un cupo, un número que deba corresponder con las necesidades de los alumnos que no puedan comprar dichos ejemplares. E imagino que no debo ser la única… E imagino que ud. Como Vice-decana, debe estar al corriente de estas gestiones. Quiero pensar que uds velan por el correcto funcionamiento tanto de la gestión, como en el docente-discente. ¿O es que existe la independencia de los Centros?

Sra. González, la evidente e innegable imposición de la adquisición de los libros de texto, por la escasez o carencia de los mismos en las nobles instituciones públicas como son las bibliotecas, deshonra el objetivo de la universidad pública, como lo es la Uned.

Para terminar, debería ud. saber que dado el avance de las nuevas tecnologías, bajo el abrigo de la educación pública, de la producción y difusión de la información y del conocimiento que en muchos países modernizados y cada vez más libres (no como éste, tan rancio), se han generado prestaciones y servicios nuevos, junto con los tradicionales, como el acceso a bases de datos científicas, a libros y revistas en soporte digital, catálogos en línea, asesoría documental, documentos en texto completo, y un largo etcétera. Y son los propios docentes quienes lo promulgan.

Sin otro particular, reciba mis mejores deseos.
VCE. Estudiante de la Diplomatura de Educación Social.

lunes, 31 de mayo de 2010

EL FIN DE UNA ERA

¿Quién quiere destruir Grecia? por Míkis Theodorákis *
El compositor y ex ministro griego Mikis Theodorakis no cree que su país sea responsable de la crisis financiera que está atravesando. Theodorakis ve la mano de Washington detrás de la crisis financiera y denuncia el papel del FMI. Una interesante reflexión para comprender acerca de lo que está pasando en Grecia.

El sentido común del que dispongo no me permite explicar ni mucho menos justificar la rapidez de la caída de nuestro país desde el año 2009, caída que lo lleva ahora a recurrir al FMI, privándolo así de parte de su soberanía nacional y poniéndolo bajo un régimen de tutela.

Es curioso que nadie se haya ocupado hasta ahora de lo más simple, o sea de explicar nuestra trayectoria económica con cifras y documentos, para que nosotros, los ignorantes, fuésemos capaces de entender las verdaderas causas de esta evolución vertiginosa y sin precedentes cuyo resultado es la pérdida de nuestra identidad nacional y la humillación internacional.

Oigo hablar de una deuda de 360 000 millones de dólares, pero veo al mismo tiempo que muchos países presentan esas mismas deudas, e incluso mayores. Por lo tanto, no puede ser esa la causa esencial de la desgracia. Lo que también me intriga es la desmesurada importancia de los ataques internacionales de los que nuestro país está siendo objeto, y cuya coordinación es casi perfecta, a pesar de tratarse de un país cuya economía es insignificante, lo cual acaba por parecer sospechoso.

Todo eso me lleva a pensar que alguien nos está culpabilizando y que nos están metiendo miedo para que nos pongamos en manos del FMI, lo cual tiene una importancia esencial en la política expansionista de Estados Unidos, y que todo el asunto de la solidaridad europea nos es más que una cortina de humo, para que no se vea que se trata de una iniciativa puramente estadounidense, para llevarnos a una crisis económica artificial, para que nuestro pueblo tenga miedo, para que se someta, para que pierda importantísimas conquistas y, finalmente, para que se ponga de rodillas y acepte la dominación extranjera. ¿Pero por qué? ¿En aras de qué planes y de qué objetivos?

Aunque he sido y sigo siendo partidario de la amistad greco-turca, tengo que decir que el repentino fortalecimiento de las relaciones gubernamentales y los precipitados contactos entre ministros y otros actores, me inspiran temor, al igual que los recientes viajes a Chipre y la próxima visita de Erdogan. Sospecho que detrás de todo eso se esconde la política estadounidense con sus sospechosos proyectos, que tienen que ver con nuestro espacio geográfico, con la existencia de yacimientos petrolíferos, con el régimen de Chipre, con el mar Egeo, con nuestros vecinos del norte y con la actitud arrogante de Turquía, y que el único obstáculo para esos planes es la desconfianza y la oposición del pueblo griego.

En mayor o menor medida, todos los que nos rodean están atados al carro de Estados Unidos. La única diferencia es que nosotros, desde la dictadura de la junta y la pérdida del 40% de Chipre y hasta las incómodas polémicas con Skopje (la antigua república yugoslava de Macedonia) y con los ultranacionalistas albaneses, hemos venido recibiendo golpes sin tomar conciencia de ello.
Por eso tienen que eliminarnos como pueblo. Y eso es precisamente lo que está pasando en este momento. Yo invito a los economistas, los políticos y los analistas a que me desmientan. Creo que no existe otra explicación lógica, a pesar del complot internacional, en el que han participado los europeos proestadounidenses como Merkel, el Banco Europeo, la prensa reaccionaria internacional, todos juntos han participado en el «gran golpe», que consiste en degradar a todo un pueblo de la categoría de pueblo libre a la de pueblo sometido.
Al menos yo no puedo encontrar otra explicación. Reconozco que no dispongo de conocimientos específicos. Pero lo que digo, lo digo utilizando mi sentido común. Puede que muchos estén pensando lo mismo que yo y quizás podamos comprobarlo en los próximos días.
En todo caso, yo quisiera alertar a la opinión pública y subrayar que si mi análisis resulta correcto, la crisis económica –que, como ya dije anteriormente, nos ha sido impuesta– no será entonces otra cosa que el primer trago amargo de una cena de Lúculo y que saldrán entonces a flote cuestiones cruciales de carácter nacional de las que no quiero ni pensar hacia dónde pueden llevarnos.

¡Ojalá me equivoque!

sábado, 3 de octubre de 2009

El director de mi colegio

Cuando yo tenía 15 años y cursaba segundo de bachillerato tenía como profesor de la asignatura de Historia de España al Director del centro. Se llamaba Domingo, Domingo Llucià. Nosotros le llamábamos Sr. Llucià, dependiendo de si estábamos hablanco con él, o "el Petete", si hablábamos de él.

No aprendimos nada sobre la historia de España con ese hombre y no era una cuestión de incapacidad, por su parte. Lo que ocurría es que se dormía, en las clases. Se sentaba en la mesa y decía: "hoy hablaremos de los Reyes Cató...." y ya se había ido al lado oscuro. Increíble. Siempre ocurría lo mismo. Entraba en clase, en el aula y, o bien se sentaba o bien se quedaba de pie junto a una de nuestras mesas. Y no había opción aunque estuviese derecho: empezaba a hablar y se dormía.

No te puedes imaginar cómo se despertaba cuando eso le ocurría entre pasillos. Se daba unos porrazos circenses. Y nosotros, al principio, nos reíamos porque podíamos copiar con el libro abierto durante los exámenes, y obviamente no decíamos nada. El Petete no se enteraba absolutamente de nada. Le asignábamos a alguien, por sorteo, la vigilancia del dire, por si en algún momento se despertaba, y todos aprobábamos excepto el Adell, que por ser quien era, un chaval un poco retrasado, era costumbre por parte del resto de profes y del dire el propinarle gratuitamente un "0". El Sr. Llucià roncaba, y fuerte hasta que el propio ronquido le despertaba y se trasponía. Volvía a iniciar otra frase como "en la época de..." y dale, otra vez, cabezazo durmiente.

Pasados pocos años, ya después de haber dejado yo el colegio, se nos comunicó a todos los alumos que el Sr. Llucià falleció de un ataque cardíaco, en el propio centro Y, entonces, entonces no nos reímos... Sufría de narcolepsia.