No deja de sorprenderme la facilidad que tienen algunas personas en escapar de la escena, como “a la francesa”, con todas las palabras del mundo y dejándote sin palabras.No deja de sorprenderme la facilidad con la que se escribe,(no me excluyo), para criticar lo visto o vivido y susurrar sin decir “adiós, ahí os quedáis con vuestros quebraderos de cabeza, que no son los míos”.No deja de sorprenderme la facilidad con la que se nos activa el cerebro por un iluminado, convirtiéndonos todo en pasión y a la vez desilusión.No deja de sorprenderme la facilidad en que convertimos esa pasión en locura o cordura (qué más da), y, sin embargo, el iluminado continúa “al otro lado”, alimentándose de ilustres.No deja de sorprenderme lo fácil que resulta hablar de otros que escribieron, que elaboraron tesis sociales y/o políticas, que crearon pensamiento porque pensaron.No deja de sorprenderme que esos mismos escritores, autores o payasos predican o predicaron con un ejemplo que no resulta válido porque también bebieron un vino, pese a ser bueno, y comieron pan, pese a ser tierno.No deja de sorprenderme que se “autocritique” uno mismo, sobre el papel cuando se tiene una buena almohada y el papel se convierte y queda todo en mojado.No deja de sorprenderme que alguien se vaya, por derecho, porque le da la gana, quizás con la vergüenza de uno mismo o de los demás, quizás por temor mismo, o el de los demás. Quién sabe el motivo... Sólo ellos lo saben.No deja de sorprenderme que ante una responsabilidad siempre se encuentre a alguien (dentro del sistema-motor-mutilador) que responda y el que se va lo hace tan tranquilamente, perdonando vidas, sin rencores ni cercanías tras la brecha.No deja de sorprenderme que se vuelva siempre al lugar de origen, a la discusión vacua en infértil de la congregación gregaria, a la que acoge aún a pesar de las formas y los fondos.No deja de sorprenderme que bajo un disfraz de “blackman” se trate al resto del mundo como una masa homogénea sin criterio, sin sentido, sin razones ni destino.No deja de sorprenderme un dia a dia, de los míos, como uno de cualquiera de vosotros, PERSONAS, en el que se sufre, se muere un poco y se vive a contrapiel.No deja de sorprenderme lo fácil que parece que resulte tomar decisiones cuando en verdad (si es que existe) nunca se ha podido decidir, sólo modificar a pequeña escala, siendo la métrica vital.No deja de sorprenderme la hipocresía escondida bajo mantos de letras y plumas, de tinteros llenos y papeles de primera clase, bajo el miedo del acercamiento personal, el de la trinchera del dia a dia.No deja de sorprenderme que yo misma me sorprenda, porque me sorprende todo, hasta lo que no me sorprende.
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viernes, 17 de julio de 2009
"¿A salvo de otra senda"?
No deja de sorprenderme la facilidad que tienen algunas personas en escapar de la escena, como “a la francesa”, con todas las palabras del mundo y dejándote sin palabras.No deja de sorprenderme la facilidad con la que se escribe,(no me excluyo), para criticar lo visto o vivido y susurrar sin decir “adiós, ahí os quedáis con vuestros quebraderos de cabeza, que no son los míos”.No deja de sorprenderme la facilidad con la que se nos activa el cerebro por un iluminado, convirtiéndonos todo en pasión y a la vez desilusión.No deja de sorprenderme la facilidad en que convertimos esa pasión en locura o cordura (qué más da), y, sin embargo, el iluminado continúa “al otro lado”, alimentándose de ilustres.No deja de sorprenderme lo fácil que resulta hablar de otros que escribieron, que elaboraron tesis sociales y/o políticas, que crearon pensamiento porque pensaron.No deja de sorprenderme que esos mismos escritores, autores o payasos predican o predicaron con un ejemplo que no resulta válido porque también bebieron un vino, pese a ser bueno, y comieron pan, pese a ser tierno.No deja de sorprenderme que se “autocritique” uno mismo, sobre el papel cuando se tiene una buena almohada y el papel se convierte y queda todo en mojado.No deja de sorprenderme que alguien se vaya, por derecho, porque le da la gana, quizás con la vergüenza de uno mismo o de los demás, quizás por temor mismo, o el de los demás. Quién sabe el motivo... Sólo ellos lo saben.No deja de sorprenderme que ante una responsabilidad siempre se encuentre a alguien (dentro del sistema-motor-mutilador) que responda y el que se va lo hace tan tranquilamente, perdonando vidas, sin rencores ni cercanías tras la brecha.No deja de sorprenderme que se vuelva siempre al lugar de origen, a la discusión vacua en infértil de la congregación gregaria, a la que acoge aún a pesar de las formas y los fondos.No deja de sorprenderme que bajo un disfraz de “blackman” se trate al resto del mundo como una masa homogénea sin criterio, sin sentido, sin razones ni destino.No deja de sorprenderme un dia a dia, de los míos, como uno de cualquiera de vosotros, PERSONAS, en el que se sufre, se muere un poco y se vive a contrapiel.No deja de sorprenderme lo fácil que parece que resulte tomar decisiones cuando en verdad (si es que existe) nunca se ha podido decidir, sólo modificar a pequeña escala, siendo la métrica vital.No deja de sorprenderme la hipocresía escondida bajo mantos de letras y plumas, de tinteros llenos y papeles de primera clase, bajo el miedo del acercamiento personal, el de la trinchera del dia a dia.No deja de sorprenderme que yo misma me sorprenda, porque me sorprende todo, hasta lo que no me sorprende.
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